La pasacana andina: un gigante silencioso de las alturas catamarqueñas
En los paisajes áridos y elevados del noroeste argentino se alza uno de los cactus más imponentes de Sudamérica: la pasacana (Trichocereus atacamensis subsp. pascana). Esta especie, anteriormente conocida como Trichocereus pasacana, forma parte del patrimonio natural de Catamarca y de otras regiones altoandinas de Bolivia y el norte de Chile, donde logra sobrevivir en condiciones extremas de frío, sequía prolongada y fuertes contrastes térmicos.
Dentro del territorio catamarqueño del departamento Santa María, distrito San José, la zona de Andalhuala se destaca por albergar algunos de los ejemplares más notables del país. Allí, la pasacana se integra al paisaje como un verdadero hito geográfico, despertando admiración entre pobladores y visitantes. No es raro escuchar relatos que le atribuyen alturas cercanas a los 20 metros, aunque estas cifras suelen surgir de comparaciones erróneas con otras especies de cactus monumentales.
En realidad, el récord mundial pertenece al cardón gigante de México (Pachycereus pringlei), que alcanza los 19,2 metros de altura. La pasacana andina, según la bibliografía científica, suele medir entre 8 y 10 metros, lo que ya la convierte en una de las cactáceas columnares más altas de la región.
Sin embargo, la realidad del terreno a veces supera los promedios. Al medir con dron al llamado Gigante de Andalgalá, obtuvimos una altura real de 12 metros, una dimensión excepcional para esta subespecie. Aunque distante del récord mexicano, este ejemplar se ubica entre los más altos registrados en Argentina y refuerza el valor biogeográfico de Catamarca dentro del dominio andino.
El crecimiento de la pasacana es extremadamente lento y puede extenderse durante varias décadas. A lo largo del tiempo desarrolla un tronco robusto, profundas costillas longitudinales y espinas largas y resistentes, adaptaciones clave para reducir la pérdida de agua y soportar el rigor climático de altura. Sus grandes flores blancas, que se abren al caer la tarde y pueden permanecer abiertas hasta 40 horas, son otro de sus rasgos distintivos.
Los frutos de este cactus no solo son comestibles, sino que también forman parte de la cultura local desde tiempos ancestrales, evidenciando la estrecha relación entre las comunidades andinas y su entorno natural. En este sentido, la pasacana no es solo una especie vegetal: es un elemento del paisaje cultural y simbólico del oeste catamarqueño.
Así, aunque no alcance las alturas legendarias de sus parientes mexicanos, el cardón gigante de Andalhuala se gana su reconocimiento por mérito propio. Es uno de los mayores representantes de su especie en el país y un auténtico monumento vivo que conecta geografía, naturaleza y cosmovisión andina bajo la mirada protectora de la Pachamama.
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Realizado en enero de 2026, en este video documentamos nuestra experiencia visitando el cardón↓
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